Intervención de la Embajada de Rusia en el acto solemne, 09/08/2009

Discurso del Sr. Alexey Seredin, Primer Secretario de la Embajada de Rusia en la República Bolivariana de Venezuela, pronunciado el DOMINGO 9 DE AGOSTO DE 2009 en el evento "Acto solemne por los fallecidos y las fallecidas" (Plaza Bolivar de Caracas, Hora: 3 p.m.)

Señoras y Señores,
Amigos todos,

El 8 de agosto fue el primer aniversario de los sucesos trágicos en Osetia del Sur. En aquella noche el régimen de Saakashvili cometió un ataque vil y bárbaro contra sus habitantes y los pacificadores rusos que durante muchos años defendían la paz y la seguridad de los pueblos que viven en la frágil región transcaucásica.

En la agresión las fuerzas georgianas usaban masivamente tipos inhumanos de armamentos, incluidas las municiones de racimo, sistemas de fuego a salvas y bombas de gran potencia. Como resultado, murieron centenares de civiles de Tsjinval y las localidades adyacentes, decenas de militares rusos, incluidos los pacificadores, mientras que el número de heridos y perjudicados es mucho mayor. Hasta la fecha es imposible identificar a muchos perecidos. Las destrucciones fueron verdaderamente horribles.

Numerosísimas víctimas humanas y miles de refugiados atestiguan que no se trata de un “error” o una “casualidad” sino de acciones criminales planeadas de antemano. Lo confirman claramente asimismo los documentos de trofeo del ejército georgiano, incluido el famoso plan “Campo limpio”.

Los rusos experimentamos ira y dolor evocando recuerdos de los sucesos de agosto del año pasado. Lamentamos junto con el pueblo suroseto, rendimos homenaje a la memoria de los perecidos y prometemos continuar ayudando a todos los que quedaron perjudicados en el transcurso del conflicto.

Los sucesos trágicos en Osetia del Sur volvieron a demostrar a la comunidad internacional entera la falta de alternativa para los métodos pacíficos de negociaciones del arreglo de los litigios y conflictos. Lamentablemente, a costa de la vida de las personas inocentes. Ello no se perdona. Los criminales de guerra deben ser y serán castigados.

Rusia defendía consecuentemente los principios políticos del arreglo pacífico en Transcaucasia y actuaba como un mediador imparcial y concienzudo en las negociaciones en el marco de la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa. Durante 17 años cumplíamos con las funciones pacificadoras de responsabilidad y estábamos dispuestos, en caso del arreglo, a asumir el papel de garante en los acuerdos de las partes en conflicto. Sin embargo, las autoridades georgianas prefirieron “fusilar” la integridad territorial de su Estado poniendo cruz y raya en la recuperación de la paz étnica. Más aún, en los primeros días, pasados después del derramamiento de la sangre en Tsjinvali, el régimen de Saakashvili agravó aún más la situación intentando acusar a Rusia del desencadenamiento del conflicto y continuando con amenazas a sus vecinos.

En aquellas circunstancias no teníamos otra opción para garantizar la paz y la seguridad de los pueblos de Osetia del Sur y Abjasia que no sea la de reconocer su independencia y concederles la elección libre y democrática de su desarrollo nacional. Rusia fue la primera en comprender la realidad objetiva. Fue la decisión más eficaz de la que ganaron todos.

Aprovechando la ocasión quisiera agradecer una vez más el reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur por la República de Nicaragua, la comprensión y el apoyo a la posición de Rusia en este conflicto por parte de la República Bolivariana de Venezuela.

¡Gracias!

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