Penetración del imperialismo en el Cáucaso

Ponencia presentada por el Comité de Solidaridad (COSI) en solidaridad con la resistencia nacional, antifascista y antiimperialista de los pueblos de Abjasia y Osetia del Sur a un año de la guerra de agresión perpetrada por el régimen criminal georgiano de Shajashvili


Dominar el petróleo y los recursos y materias primas, objetivo permanente de los imperialistas en el Cáucaso.

Desde los años 30 del siglo XIX el imperio británico busca controlar el Cáucaso que considera Puerta de entrada en Asia. Envía una flota al Mar Negro, interviene en la guerra de Crimen y diseña “crear en todo el territorio del Cáucaso una serie de Estados independientes bajo protección inglesa”. A comienzos del siglo XX “Rusia es uno de los países mas ricos por sus reservas en combustible líquido”, como señala Lenin. Pero este petróleo está en manos del imperialismo. El capital extranjero controlaba el 60 % de la producción petrolífera rusa por medio de los grandes bancos rusos. El mismo Lenin recuerda que en 1905 los Rotschild y Nobel son los dueños del petróleo ruso de Bakú y se disputan con el trust Standard Oil Co de Rockefeller el mercado mundial del petróleo. El monopolio extranjero es disputado en el Caucaso por el incipiente capitalismo ruso, la Casa Mantáshev. Los imperialistas británicos pelearán con los gringos por el control del petróleo.

Trotsky recuerda que al imperialismo no le importan las vías que emplee para controlar el petróleo: “… ¿Cómo llegar al petróleo? ¿Mediante Denikin, mediante el partido musulmán de los musavat o por las puertas de la “independencia nacional” cuyas llaves están en manos de la II Internacional? Esto es lo que les tiene sin cuidado a los propietarios del petróleo, con tal que consigan su objetivo”.
Entonces, como hoy, para controlar el petróleo, Tiflis, capital de Georgia es fundamental como lo recuerda el mismo Trotsky: “¿Será que ningún peligro imperialista amenaza al Cáucaso? ¿Mrs. Snowden no ha oído hablar del petróleo de Bakú? Tal vez no. En todo caso, podemos informarle que la vía de Bakú pasa por Tiflis. Este último punto es el centro estratégico de la Transcaucasia, cosa que no ignoran los generales franceses e ingleses”.

Los imperialistas no ambicionan controlar sólo el petróleo sino todas las riquezas del Cáucaso: el manganeso y cobre de Georgia, el algodón y tabaco de Armenia, el vino de Georgia y Armenia, el trigo de Kubán, etc.

Trotsky describe en su obra Entre el imperialismo y la revolución la colaboración del gobierno menchevique de Noe Jordana con los imperialistas turcos, alemanes e ingleses en 1918, 1919 y 1920: el gobierno soviético propone a Georgia una alianza contra Denikin. A dicha proposición el gobierno georgiano respondió con un no categórico.

La Georgia “independiente” nació únicamente por la voluntad contrarrevolucionaria de los imperialistas y sus aliados locales

“Con toda la contrarrevolución, los mencheviques retrocedían del centro industrial a la periferia atrasada. Naturalmente, se pararon en la Transcaucasia como uno de sus últimos refugios….en Tifus intentaron, en cierto momento, levantar la bandera de la república independiente. Pero no evolucionaron súbitamente. Su evolución del centralismo burgués al separatismo pequeñoburgués, evolución determinada no por las reivindicaciones nacionales de las masas georgianas, sino por la guerra civil que azotaba a toda Rusia, se efectuó en varias etapas...”.
Tanto en 1918 como en 1991 no fueron las reivindicaciones de las masas la que llevaron a la independencia de las repúblicas caucásicas sino que se debieron a un plan imperialista contra el socialismo soviético. El rol traidor de los mencheviques en 1918 lo cumplió en los años 80 y 90 el revisionista Eduard Shevarnadze.

“Desde noviembre (de 1917), fue preciso apresurarse a crear un comisariado transcaucasiano autónomo; no un Estado, sino una plaza de armas contrarrevolucionaria provisional, desde la cual los mencheviques georgianos esperaban prestar un concurso decisivo a la restauración del orden “democrático” en toda Rusia. Esta esperanza tenía alguna base que la sustentaba: el estado económico atrasado del país, la extrema endeblez del proletariado industrial, la lejanía del centro de Rusia, la diferencia de condiciones sociales, de costumbres y de religiones de las múltiples nacionalidades que desconfiaban la una de la otra y separadas por antagonismos de razas; en, fin, el vecindad con el Don y el Kuban, todo ello eminentemente favorable para la oposición a la revolución obrera y que determinó que, por un periodo largo, la Ciscaucasia y el Cáucaso se convirtieran en una Véndee y una Gironda# ligadas por la comunidad de lucha contra los soviets…

Y organizaron, inmediatamente, un bloque del “orden” en el que entraron todos los partidos salvo, como es natural, el de los bolcheviques. Los mencheviques, que jugaron en él el papel predominante, contribuyeron con todas sus fuerzas a la unión de los señores terratenientes y de los pequeñoburgueses georgianos. De los tenderos y de los propietarios de los pozos de petróleo armenios. De los beks y de los janes tártaros. Los oficiales reaccionarios rusos se pusieron enteramente a la disposición del bloque antibolchevique…

A finales del mes de diciembre se celebró el Congreso de delegados del frente transcaucasiano, convocado bajo los auspicios de los mismos mencheviques. La mayoría estaba por la izquierda. Entonces, los mencheviques, con la derecha del Congreso, dieron un golpe de estado y crearon sin las izquierdas, es decir, sin la mayoría, un soviet de tropas transcaucasianas. De acuerdo con este Consejo, el Comisariado Transcaucasiano decide, en enero de 1918, “reconocer como deseable el envío de tropas a las localidades donde actualmente se producen desórdenes…”

Tanto Trotsky como Victor Serge coinciden en sus libros en describir la “independencia” del Cáucaso como un golpe de los Imperios centrales contra la Revolución rusa:

“La conclusión de la paz de Brest-Litovsk sirvió de pretexto para la proclamación de la independencia de la Transcaucasia (22 de abril de 1918). A juzgar por la retórica patriótica anterior, se podía creer que la proclamación tenía por objeto la continuación de la guerra contra Turquía y Alemania. Y fue al contrario, la separación oficial de la Transcaucasia de Rusia estaba motivada por el deseo de crear una base jurídica más firme para la intervención extranjera. Con el concurso de esta última, los mencheviques esperaban, no sin razón, mantener en Transcaucasia el régimen burgués democrático y asestar en seguida un golpe al norte soviético…”

“Pero los turcos no querían saber nada de nada. Los pachás y los generales alemanes se convirtieron en los amos indiscutibles de la situación en Transcaucasia. Naturalmente, el objetivo fundamental fue alcanzado: por medio de las tropas extranjeras, la revolución estaba temporalmente aplastada, la caída del régimen burgués, aplazada.

Cuando, sin consultar a la población (proclamaron la independencia de la Transcaucasia (22 de abril de 1918), los mencheviques georgianos, naturalmente, anunciaron a las heterogéneas nacionalidades del Cáucaso el advenimiento de una nueva era de fraternidad sobre la base de la democracia. Pero apenas proclamada la nueva república, ya se disgregaba. Azerbaiyán buscaba su salvación en Turquía; Armenia más que a nadie temía a los turcos; Georgia se refugiaba bajo la protección de Alemania…”

Para Victor Serge, los turcos, es decir “los Imperios Centrales”, exigieron la independencia del Caucaso. El jefe del ejército turco Vejib-bey “invocando una cláusula del tratado de Brest-Litovsk, pretende además ocupar Batum-único puerto georgiano sobre el Mar Negro, Kars y Ardagán en Armenia…Los Imperios Centrales imponen (después) la formación de las repúblicas nacionales de Georgia, Armenia, Azerbaiyán, ya mutiladas y rivales. Dividir para reinar. Los partidos socialistas-nacionales se someten”.

El presidente menchevique Jordan de la Georgia independiente primero abre las puertas a los imperialistas alemanes

“El gobierno georgiano hace saber a la población [se dice en el comunicado gubernamental del 13 de junio de 1918] que las tropas alemanas llegadas a Tiflis han sido llamadas por el gobierno georgiano y tienen como tarea defender, completamente de acuerdo con el gobierno y según sus indicaciones, las fronteras de la república democrática georgiana. Una parte de esas tropas ha sido ya enviada al distrito de Bortchalino para limpiarlo de las bandas de bandidos que la infestan.” (En realidad, por hacer una guerra no oficial contra el Azerbaiyán democrático, y todo por una parcela de territorio en litigio.)…”

Poco después se pone de rodillas ante el Imperio británico

“El 25 de septiembre de 1918, en una carta a von Kress, Jordan le decía: “A nosotros no nos interesa disminuir el prestigio de Alemania en el Cáucaso.” Y dos meses más tarde abrían ya sus grandes puertas a las tropas británicas. Este acto fue precedido de conversaciones cuyo objetivo principal era probar, explicar, persuadir que a la democracia georgiana le fue impuesto un medio-matrimonio con el general alemán von Kress, pero que ella aspiraba con toda su alma a un auténtico matrimonio que le ligara con el general inglés Walker. El 15 de diciembre, según su propio testimonio, el viejo menchevique Topuridze, representante del gobierno en Batum, respondiendo a las preguntas de la misión de la Entente, respondió:

“Yo estimo que, por todos los medios y todas las fuerzas de que nuestra república dispone, ayudará a las potencias de la Entente en su lucha contra los bolcheviques…” El mismo Topuridze declara al agente inglés Webster, que Georgia “considera que cumple con su deber si en el Cáucaso presta su concurso a Inglaterra en la lucha contra el bolchevismo…” Cuando el coronel inglés Jordan hubo explicado que las tropas aliadas entraban en Georgia “conforme al plan general de la paz y del orden internacional”, o sea, para aplastar al bolchevismo y someter todos los pueblos de Rusia al almirante Koltchak”. En 1919 los imperialistas británicos controlan el oleoducto Bakú-Batum y el banco público.

Y para terminar Jordan abre el país a las tropas turcas:

“Georgia firmó un acuerdo (en 1918) según el cual ponía sus vías férreas a disposición de las tropas turcas para ser transportadas a Azerbaiyán; con la ayuda de ellas fue derrocado el poder de los soviets en Bakú, que había sido instaurado en esa ciudad por los obreros, a pesar que estaban cortadas sus relaciones con Rusia. Este hecho tuvo para nosotros consecuencias muy graves. Bakú, que suministraba petróleo a Rusia, se convirtió en un punto de apoyo de nuestros enemigos…La revolución no sólo perdió Bakú por un cierto tiempo; la revolución perdió para siempre algunas decenas de sus mejores hijos. En septiembre de 1918, casi en la fecha en que Gueguetchkori mantenía conversaciones con Denikin, veintiséis bolcheviques, líderes del proletariado de Bakú, y, entre ellos los camaradas Chaumian, miembro del Comité Central de nuestro Partido, y Alexis Djaparidse, fueron fusilados (por los imperialistas británicos) en una pequeña estación perdida en la estepa transcaucasiana.

Toda la historia de la Georgia menchevique no es más que una larga sucesión de insurrecciones campesinas. Estas estallaban, literalmente, en todos los rincones de este pequeño país y revestían con mucha frecuencia un carácter de extremo encarnizamiento. En ciertos distritos, el poder soviético es mantenía durante meses. Se liquidaban las insurrecciones por medio de brutales expediciones que terminaban Con ejecuciones sumarísimas ordenadas por tribunales militares”

Terror contra Abjasia

El informe de los mencheviques abkhasianos sobre la acción del destacamento Mazniev en Abjasia:

“Por su crueldad, por su barbarie [dice el informe presentado al gobierno georgiano] este destacamento ha sobrepasado las atrocidades del general zarista Alikhanov, de triste memoria. Los cosacos de dicho destacamento irrumpían en las apacibles aldeas abkhasianas, se apoderaban de todo aquello que tenía algún valor y violaban a las mujeres. Otro grupo de ese destacamento se ocupaba, bajo la vigilancia directa de M. Tukhareli, en destruir y arrojar bombas sobre las casas pertenecientes a personas objeto de una denuncia. Análogos actos de violencia han sido realizados en el distrito de Gudaut. El jefe del destacamento georgiano, el teniente Kupunia, ex inspector de policía de Poti, hizo tumbarse en el suelo, bajo el fuego de ametralladora, a los miembros de la Asamblea de la ciudad de Asti; después, pisando sobre las espaldas de sus víctimas, los golpeó a mandoble limpio con su sable. A continuación, ordenó a esos desgraciados agruparse y poniendo su caballo al galope se arrojó sobre ellos distribuyendo a derecha y a izquierda latigazos. Los miembros del ex Consejo del Pueblo abhkasiano, Tsukuita y Abukhav, que fueron a protestar de tal atrocidad, fueron detenidos y encerrados en un galpón... El suplente del comisario del distrito de Gudaut, teniente Grigoriadi, hacía apalear a los miembros de las asambleas rurales y nombró a su gusto los comisarios rurales, que elegía entre los viejos funcionarios zaristas más detestados por el pueblo.”

¿Acaso no es evidente que las relaciones entre los mencheviques y los campesinos, como dijo Kautsky, han sido siempre “las mejores del mundo”? Una de las consecuencias de la represión abkhasiana fue la salida de casi todos los mencheviques abkhasianos del seno de la fracción socialdemócrata (Tarnova, Bazba, Tchukhar, Kobakhia, Tsvichba, Bartssitse y Dsukuia)…

Terror contra el pueblo de Osetia

En la Osetia insurreccionada, Dsugheli no se portó mejor. Como nos hemos asignado la tarea, por razones pedagógicas, de caracterizar la política de los mencheviques georgianos en la medida de lo posible por medio de sus propias declaraciones y documentos, es necesario aquí, a pesar de nuestra repugnancia a hacerlo, dar algunas citas de un libro de Valiko Dsugheli, el ex jefe de la guardia popular, el menchevique “caballeresco” del que ya hemos hablado. Estas citas serán como un trazo de acciones de Dsugheli, confesadas por él mismo, de la represión de la insurrección de los campesinos de Osetia.

“El enemigo huía a la desbandada, en desorden, casi sin resistencia. Fue necesario castigar cruelmente a aquellos traidores.”

El mismo día escribía en su diario (el libro estaba escrito en forma de diario), el relato siguiente:

“Es de noche. Por todas partes se ven hogueras. Son las casas de los insurrectos que arden. Pero ya estoy habituado a esa clase de espectáculos y casi no me conmueven.” Al siguiente día leemos:

“En todas partes, alrededor nuestro, arden las aldeas osetianas... Para servir los intereses de la clase obrera en lucha, los intereses del socialismo que se acerca, seremos crueles. Sí, lo seremos. Por eso con toda serenidad, con la conciencia tranquila, miro las ruinas y, por encima de ellas, las columnas de humo... Estoy completamente tranquilo... sí, estoy tranquilo.” Al día siguiente, por la mañana, Dsugheli escribió:

“Llamas... casas ardiendo... por el hierro y el fuego…” El mismo día, algunas horas más tarde, todavía escribió: “El fuego flamea, flamea…”

El mismo día por la tarde, continúa:

“Ahora, por todos lados hay llamas…, flamean..., flamean... llamas siniestras... Una terrible, cruel y mágica belleza... Y, dirigiendo una mirada en rededor sobre estas llamas esplendorosas en la noche, un viejo camarada me dijo tristemente: “Comprendo ahora a Nerón y al gran incendio de Roma.””

“Y los fuegos flamean, flamean por todos lados…”

Este repugnante charlatanear consolida, en todo caso, nuestra opinión sobre las relaciones entre los mencheviques y los campesinos georgianos; relaciones que no han dejado de ser “las mejores del mundo”.

Terror contra los bolcheviques

La Checa menchevique. La Policía Especial arrestaba a cuantos se oponían a los mencheviques, los detenía, los fusilaba…

¿Es necesario citar aquí la martirología del comunismo georgiano? Detenciones, deportaciones, extradiciones, huelgas de hambre, ejecuciones... ¿Acaso es necesario continuar? ¿Es que no basta recordar el informe respetuosamente presentado por Gueguetchkori a Denikin?:

“En lo que concierne a la actitud hacia los bolcheviques, puedo declarar que, en Georgia, la lucha contra el bolchevismo es IMPLACABLE. Empleamos todos los medios a nuestro alcance para LIQUIDAR al bolchevismo... y de ello hemos dado ya numerosas pruebas muy elocuentes.”...

Desde el 8 de febrero de 1918, todos los periódicos bolcheviques fueron prohibidos en Georgia. En esa misma época, la prensa menchevique continuaba apareciendo legalmente en la Rusia soviética. El 10 de febrero tuvo lugar un ataque armado contra los participantes en un mitin pacífico que se estaba celebrando en el jardín Alexandrivski, en Tiflis, el día de la inauguración del Seim transcaucasiano

Sólo en el transcurso del mes de octubre de 1919, según la declaración del ministro del Interior, más de treinta comunistas fueron fusilados en Georgia…el tratado de paz firmado el 3 de mayo de 1920 entre la Rusia de los soviets y Georgia. Entre el mes de febrero de 1918 y el mes de junio de 1920, el Partido Comunista georgiano estuvo condenado a la clandestinidad…El gobierno menchevique se vio obligado a ceder a nuestra petición, y de liberar en una sola vez (según los datos oficiales), cerca de 900 bolcheviques.

Georgia menchevique contra la revolución

Al representante americano que le había planteado una cuestión sobre los bolcheviques, Topuridze, el representante diplomático de Georgia, respondió “Nuestra república contribuirá con todas sus fuerzas y con todos los medios a su alcance a ayudar a las potencias de la Entente en su lucha contra los bolcheviques.”

(…) Jordan mismo, que acababa de obtener, al precio de esfuerzos inauditos, el reconocimiento de Georgia por la Entente, nos revela con bastante franqueza los móviles de la política menchevique. El 14 de enero, Jordan declaró ante la Asamblea Constituyente: “Ustedes saben que la Rusia soviética nos ha propuesto una alianza militar. Nosotros la hemos rechazado categóricamente (¡!) Ciertamente, ustedes tienen conocimiento de nuestra contestación. ¿Qué significaría una tal alianza? Significaría que tendríamos que romper todos los lazos con Europa... Aquí, los caminos de Georgia y de Rusia se separan. Nuestro camino conduce a Europa y el de Rusia conduce a Asia. Nuestros enemigos, yo lo sé, dirán que estamos del lado de los imperialistas. Por eso no dudo en declarar resueltamente: prefiero a los imperialistas de Occidente que a los fanáticos del Oriente.” En la boca del jefe del gobierno, estas palabras no pueden, en todo caso, ser consideradas como equívocas. Jordan era en cierto punto feliz de la ocasión que se le presentaba no solamente de declarar, sino de gritar ante el mundo entero que, en la nueva campaña militar que los “imperialistas de Occidente” preparaban contra los “fanáticos del Oriente”, Georgia estaría sin reserva al lado de los Pilsudski#, de los Take Ionesco, de los Millerad y consortes…si la “independencia” de Georgia significaba para ese país la obligación, a la primera demanda de los turcos, de los alemanes, de los ingleses, de los franceses de incendiar la casa de la Rusia soviética, no somos nosotros, en todo caso, los resignados a una tal independencia….Por un acuerdo previo con los agentes de la Entente (tenemos documentos que lo prueban), el gobierno menchevique tuvo cuidado de separar de entre sus compañeros a los soldados de Denikin que gozaban de buena salud y eran capaces de empuñar las armas, y los concentraba intencionadamente en Poti, a la orilla del mar. Allí fueron recogidos por los barcos de la Entente. Pero para cubrir las apariencias de neutralidad, Jordan, nuevo Poncio Pilatos, hizo entregar a sus agentes por los capitanes de los barcos ingleses y franceses recibos donde constaba que los refugiados serían conducidos a Constantinopla. Si a pesar de todo, en el curso de la ruta fueron conducidos a Sebastopol, la culpa es exclusivamente de la perfidia de los capitanes. De esta manera, hasta 10.000 hombres seleccionados del ejército de Denikin fueron transportados de Poti a Crimea. …¿acaso la Federación Soviética no estaba en su derecho de golpear con el talón y de aplastar la cabeza a los mencheviques? ¿Acaso no era un acto de defensa revolucionario legítimo? ¿El derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos equivale al derecho de perjudicar impunemente a sus vecinos? Si, durante el año 1920, la Rusia soviética no ha golpeado a la Georgia menchevique, no ha sido porque dudara de su derecho a romper los dientes a este enemigo vengativo, implacable, pérfido; ha sido porque la coyuntura política no se lo permitía.

Triunfa la revolución socialista en Cáucaso del Norte, Azerbaiyan, Armenia y Georgia

En marzo de 1918 nace la república de Terek con un Sovnarkom presidido por Bautokidzé quién es asesinado. En 1918 el Soviet de Bakú organizó la primera republica sovietica de Azerbaiyán tras derrotar a las fuerzas nacionalistas turcotártaras. Pero el Comisariado del Pueblo que había tomado el poder dimitió, el poder pasó a un directorio de socialistas revolucionarios, dashnaks y mencheviques. El 24 de marzo de 1920 los rebeldes bolcheviques toman Grozny y Vladikavkaz. En el invierno de 1920 revueltas campesinas en Azerbaiyán. El 25 de febrero de 1921 el 11 Ejército rojo al mando del camarada Orjonikidzé entra en Tbilisi a petición del Comité Militar Revolucionaria. En 1921 “En Azerbaiyán, la revolución soviética se llevó a cabo casi automáticamente en cuanto nuestras tropas se acercaron a sus fronteras; el partido dirigente de los mosavats, compuesto de burgueses y de terratenientes, no tenía las mismas tradiciones ni tanta influencia como los mencheviques georgianos. Bakú, en Azerbaiyán, era una base mucho más importante que Tiflis en Georgia: era una antigua ciudadela del bolchevismo. Los guerrilleros de los mosavats se fugaron, abandonando casi sin resistir el poder a los comunistas de Bakú. La actitud de los dachnaks armenios fue más o menos igualmente indigna. En Georgia, los acontecimientos se desarrollaron más metódicamente. Las tendencias bolcheviques que hasta el momento se habían ocultado, empezaron a manifestarse abiertamente. El Partido Comunista hizo rápidos progresos en poco tiempo, consiguió conquistar las simpatías de los trabajadores. El periódico de los socialistas federales georgianos, el Sakartvello, escribía el 7 de diciembre de 1920. “Las fuerzas de los comunistas en Georgia hace unos meses era diferente que la actual. Entonces Georgia no estaba rodeada de los bolcheviques. Teníamos por vecinos estados nacionales independientes. Nuestra situación económica y financiera era incomparablemente mejor que hoy. Pero la situación ha cambiado y este cambio se ha producido en beneficio de los bolcheviques. En este momento el partido bolchevique tiene sus organizaciones en Georgia. En algunos centros obreros, como, por ejemplo, en el sindicato de obreros impresores, dispone de una mayoría. En suma, la actividad de los bolcheviques ha aumentado considerablemente. En el interior, el crecimiento de las fuerzas bolcheviques; en el exterior, su dominio ilimitado. Esta es la situación en que se encuentra Georgia.”… No tenemos la menor intención de disimular o menoscabar la importancia del papel representado por el ejército soviético en las victorias de los soviets en el Cáucaso. En febrero de 1921, este ejército prestó un apoyo eficaz a la revolución”.

La Paz interétnica en el Caucaso, consecuencia de la Revolución.

Bajo el imperio ruso era frecuente que peleasen entre sí “armenios, turcos, tártaros, georgianos y kurdos”. Sin embargo la Revolución construye la amistad y unidad entre los pueblos. Trotsky escribe:”En las elecciones a los soviets, los obreros de Bakú y de Tiflis eligen un tártaro, un armenio o un georgiano sin importarles de su nacionalidad. En la Transcaucasia, los regimientos rojos musulmanes, armenios, georgianos y rusos conviven sin problemas. Cada uno por su parte siente y comprende que forma parte de una unidad. Ninguna fuerza conseguirá provocarlos contra los demás; por el contrario, todos juntos defenderán la Transcaucasia soviética de cualquier agresión exterior o interior.

La paz nacional de la Transcaucasia, obtenida gracias a la revolución soviética, es por sí misma un hecho de una inmensa importancia desde el punto de vista político, así como desde el punto de vista de la civilización. En esta forma es como se crea y se desarrolla el internacionalismo verdadero, vivo”. Stalin reconoce que sin el apoyo de los pueblos oprimidos por el imperio ruso la Revolución no hubiese triunfado y el general contrarrevolucionario Denikin que actuaba en el Caucaso no hubiese sido derrotado.

La Revolución nacionaliza el monopolio petrolero

Para imponer el poder soviético obrero y campesino, construir el Estado revolucionario y avanzar hacia el Socialismo, Lenin plantea nacionalizar el petróleo. Propone declarar la guerra a los dos reyes del petróleo, confiscar sus bienes y encarcelar a todo aquel que dé largas a la nacionalización de la industria del petróleo, oculte los ingresos o falsee los balances, sabotee la producción o no adopte las medidas conducentes a elevarlas”. La primera república soviética en Azerbaiyán en 1918 nacionalizó la industria y la flota petrolífera del Mar Caspio frente a la oposición de mencheviques, socialistas-revolucionarios y dashnaks que defendieron las empresas requisadas.

La restauración del capitalismo abre la vía de la penetración imperialista

El hundimiento de la URSS en 1991 permite a las multinacionales imperialistas penetrar en el Cáucaso, el Mar Negro y el Mar Caspio en medio de conflictos interétnicos fraticidas, la toma del poder de bandas fascistas, la ruptura de la amistad soviética y la creación de pequeñas republicas fácilmente manipulables. La situación se retrotrae a 1918 y 1919. Traidores a la Unión Soviética como los ex miembros del politburó del PCUS en la época soviética Eduard Shevarnadze y Heider Aliev y el general Dudaiev abren el camino al imperialismo, a la OTAN y a las multinacionales. Los pueblos soviéticos de Georgia y Abjasia y Osetia del Sur, Armenio y Azerbaijano, ruso y checheno se enfrentan sangrientamente. Detrás están el imperialismo manejando los hilos de sus marionetas locales. La historia se repite. Abajsia y Osetia del Sur son agredidas por el fascismo georgiano que no es más que una marioneta del imperialismo norteamericano. El terrorismo checheno es un hijo de la contrarrevolución. El peligroso terrorista Basajev asesino en masa de niños, era un fascista que defendió a Boris Yeltsin en Moscú en 1991.

Soluciones a corto y medio plazo:

  • Reconocimiento a las repúblicas de Abajsia y Osetia del Sur.
  • Castigo al presidente georgiano Shajashvili como criminal de guerra.
  • Cese de la injerencia militar de USA, OTAN, Unión Europea e Israel en Georgia, Armenia y Azerbaiyán.
  • Freno a la expansión de la OTAN en Ucrania, Georgia y Mar Negro.
  • Unidad de los pueblos caucasianos.
  • Expulsión de los oleoductos imperialistas.
  • Restauración del socialismo.
  • Creación de un frente antiimperialista que agrupe a los pueblos del Cáucaso, Asia Menor, Machrek árabe e Irán.
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